jueves, 17 de enero de 2013

Nicho

El concepto del nicho ecológico en el campo de la biología se refiere a la función que ejerce un ser vivo en relación a su entorno. Esa alteración del hábitat que ha sido efectuada por el comportamiento de supervivencia en cualquier especie se denomina como “construcción del nicho”. No obstante, aquellos recursos naturales utilizados para los propósitos de una especie, siempre pudieran mermar frente a la existencia de otras que también dependen de los mismos recursos. En esta situación de interferencia se obligan a solapar los nichos individuales bajo una competencia interespecífica entre diferentes especies. Pudiéramos observar que el fenómeno del nicho es muy extendido por todo el reino animal, incluyendo a los seres humanos. Las represas construidas por castores, las telas de las arañas, los nidos de las aves, los panales de abeja y los hormigueros son algunos ejemplos de las construcciones de nichos más comunes. Nosotros, como artistas, aprendemos de estas estructuras y dejamos manifestar nuestra intuición animal de construcción en el proceso creativo, así logrando una obra que exprese el comportamiento del nicho en relación a la actividad humana.



Estas estructuras parecen nidos porque reflexionan acerca de estos conceptos mencionados y se cuestionan cómo las personas de igual forma modificamos el paisaje para nuestros propósitos culturales. Estos nidos son diseños tributarios de la naturaleza y símbolos de la fecundación en representación de un mundo cíclico que debe regenerarse sin pausa. Queremos hacer una obra que mantenga una relación directa con la realidad biológica del territorio y que nos permita extrapolar conceptos sobre la competencia interespecífica que todo individuo necesita superar para habitar en el ecosistema. Con esta obra pretendemos evocar en el espectador temas acerca de nuestra práctica armoniosa en el medio ambiente y cómo pudiéramos utilizar los recursos naturales para desarrollar nuevos hábitos sostenibles de coexistencia respetuosa en el territorio.



Como parece evidente, esta intervención se trata de una obra realizada en el paisaje, para el paisaje y con el paisaje específico, es decir que los propios recursos naturales del territorio fueron nuestra materia de ejecución en la producción de la obra. Los materiales son siempre atributos procedentes del lugar y nos dan un sentido de las especificidades del emplazamiento. Pretendemos mantener el aspecto primario de la materia para conseguir la máxima expresividad de su nobleza en reafirmación a su procedencia natural. Por supuesto que la obra será una experiencia efímera que no efectuará ninguna transformación permanente en el territorio, aprovechando su vulnerabilidad como instrumento de defensa ante el lugar.


Por un año aproximadamente estuvimos recolectando con moderación aquellos recursos que el paisaje mismo nos brindaba para construir. Todos los meses del año fuimos recolectando las yerbas marinas secándose a la orilla del mar, las hojas finas que sueltan los pinos frente a la playa y la fibra interna de los cocos caídos de las palmeras. Con estos recursos fuimos tejiendo estas estructuras livianas, peludas, huecas por dentro y con aberturas externas. Cada una se diferencia de la otra en sus proporciones y patrones del tejido, la más alta midiendo alrededor de los seis pies de altura, y la más pequeña, no menos de un pie.



El emplazamiento que escogimos para intervenir queda justo en la cima de una loma no muy alta, frente al nuevo hotel Ritz Carlton en Dorado, Puerto Rico. En este lugar se propicia un ambiente adecuado para la contemplación, ya que se aprovecha su silencio, su campo visual, su controlado acceso y su moderado tránsito de vehículos que apenas interfieren con la actividad de los pájaros. Pretendíamos que la obra se integrara armoniosamente en los procesos específicos del lugar, donde nuestra intervención fuera equilibrada y cuya huella fuera también reabsorbida fácilmente por la propia naturaleza. En el mejor de los casos debía funcionar como un hotel provisional para los animales del territorio; pues la compleja elaboración de un hogar para las aves intentaba hacerle justicia a ese paisaje domesticado que ha sido modificado por los intereses del desarrollo turístico.


Para atraer animales al proyecto decidimos incorporar una variedad de granos que sirvieran de alimento. Con semillas de maíz, girasol, arroz y trigo dibujamos sobre el césped, demarcando con figuras abstractas los espacios ocupados por los dieciocho nidos. Algunos días después de la instalación comenzaron a germinar estas semillas. Los patrones del dibujo que habíamos plasmado comenzaron a tomar relieve mediante el crecimiento de las distintas plantas que germinaron. Al pasar los meses se transformó aquello en un ecosistema florido de plantas con insectos, pájaros, sapos, lagartos, ratas y mangostas habitando en los nidos. Hasta las plantas de maíz crecieron sus mazorcas, las de trigo brotaron sus espigas y las de girasol abrieron sus flores. Por fin, los nidos parecían amarrarse al paisaje según el crecimiento de las plantas, como si el territorio mismo quisiera acoger el experimento equilibrado de nuestro Nicho en un fenómeno intrínseco a los procesos biológicos de la naturaleza.



Nuestros agradecimientos a Fist_Art Foundation por patrocinar y fomentar la producción de estas intervenciones efímeras en la naturaleza. Gracias al equipo de trabajo que conforma la fundación, se logró gestionar y coordinar eficazmente la instalación en sitio de la obra. Algunas de estas imágenes fueron capturadas gracias a la excelente colaboración de Cristina Salas Geritsen. Igualmente reconocemos la importante labor de Javier (Pelu) Cuevas y Eduardo Mariota en cuanto a la documentación fílmica del proyecto.





No hay comentarios:

Publicar un comentario